La ASSOCIATION OF PET BEHAVIOUR COUNSELLORS condena el uso ampliamente extendido de dispositivos que envían descargas eléctricas a los perros con el propósito de adiestrarlos o curar problemas de comportamiento. Su potencial para el mal uso fortuito es alto y fácilmente podrían ocasionar un considerable e innecesario dolor y ansiedad en el animal.
Un perro que experimente una descarga desagradable en el cuello "inesperadamente" asociará la sensación con cualquier cosa en la que de casualidad haya fijado su atención en ese momento. Usado incorrectamente, ésta podría ser una zona, objeto, otro perro, el dueño o incluso un niño. Podrían fácilmente acontecer efectos secundarios no deseados cuando el perro que recibe la descarga se asuste de estar en esa zona, o podría tenerle miedo y como consecuencia, volverse potencialmente agresivo hacia sus propietarios, niños, otros perros o extraños.